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Mosaico

por Laura R. Carro-Klingholz

 

Mis estados de ánimo
Soy esos extremos en el horizonte:
al alba despierta insomne
al atardecer durmiente,

pero en el cénit ardiente lava
que se vuelve roca o cristal a tu contacto.
Mi voz entona una canción
y grita al imponerse
Susurra suplicante
y reza silente.
Mi cuerpo es agua ondulante
al ritmo de la música
y estatua de barro
que tus manos van moldeando.
He pasado varias juventudes
y he madurado en cada una;
de un carácter duro
a uno más amable,
de una pasividad aparente
a la hiperactividad incansable,
de una dureza hacia los demás
a casi un guante a tu mano.
Pero debo retomar mis fuerzas
y redescubrir en el cuerpo añejo
un corazón palpitante
y un cerebro pensante
para concertar mis extremos
y no dejarme llevar como guijarro
por alguna corriente pasajera.
De mi llanto callado en el silencio
a mi grito desahogado
estando en grupo
y a confesarme a mí lo que yo sufro
como antes lo hice con mi gozo.

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